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Re Loca

Pilar (Natalia Oreiro) vive en un departamento de Buenos Aires con su poco dedicado marido Javier (Fernán Mirás) y su hijastro adolescente e irresponsable, Nicolás (Lucas Pose), trabaja como agente creativa en una agencia de publicidad y pronto cumplirá cuarenta años. Pilar lleva una vida monótona y desgastante, que suele mejorar un poco cuando habla con su ex novio Pablo (Diego Torres). Sin embargo, Pablo está por casarse con Sofía (Gimena Accardi), que odia a Pilar. Su vecino, Guillermo (Walter Cornás) realiza ruidosas fiestas continuas, y su hijastro no va la escuela y se pasa todo el día metiendo amigos a su departamento. Su mejor amiga Valeria (Pilar Gamboa) ignora sus problemas y no la escucha por mantenerse pendiente de su teléfono. En su trabajo, su jefe, Alejandro (Agustin Radagast) considera que Pilar está desactualizada con respecto al mundo de las redes sociales y contrata a la joven influencer Maia (Malena Sánchez) para que trabaje con ella en relanzar la campaña de publicidad que fue la más exitosa de la carrera de Pilar quince años atrás. Maia molesta a Pilar al ocupar su lugar en el estacionamiento de la empresa y, posteriormente, la humilla durante una junta laboral al eclipsarla y anular sus propuestas. Después de esto, Pilar colapsa emocionalmente cuando su auto es confiscado por estar mal estacionado. Aunque Pablo acepta ayudarla llevándola al bar donde trabaja, Sofía aprovecha la ocasión para exigirle a Pilar que se aleje de su prometido. Mientras vuelve deprimida hasta su casa, Pilar se encuentra con Fernando Salaberry (Hugo Arana), un anciano que se encuentra realizando un "ejercicio para purificar su alma" junto a un puente. Salaberry escucha sus problemas y le cuenta sobre un ritual que puede realizar para, al día siguiente, despertarse siendo alguien completamente diferente, que enfrente sus problemas.